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Uno de los paraísos de las
islas baleares es el Archipiélago de Cabrera, un conjunto de islotes
españoles perteneciente al archipiélago balear que fue declarado Parque
Nacional Marítimo Terrestre el 29 de abril de 1991.
Tiene un gran
valor natural, ya que, debido a su aislamiento a lo largo de la
historia, ha llegado hasta nuestros días prácticamente inalterados
cobijando importantes colonias de aves marinas y
especies endémicas.
Debido
a su riqueza biótica y a la abundancia y variedad de aves, también ha
sido declarada como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).
Así mismo, está incluido en la Red Natura 2000. Y posee la categoría de
Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM)
del protocolo de áreas marinas protegidas del Convenio de Barcelona
para la protección del Mar Mediterráneo.
Si realizas
submarinismo, en las profundidades de sus aguas podrías observar hasta
más de 160 especies, entre las que destacan las algas. Lo más
impresionante son las praderas de posidonia oceánica: parecida a las
algas, y que oxigenan el agua.
En tierra firme, el parque se
asienta sobre calizas, margas y dolomías de origen terciario, y tiene un
clima mediterráneo. Por lo que apreciarás una vegetación rica en
acebuches, pinos, matorral xerófilo y encinas.
Administrativamente,
este archipiélago pertenece al término municipal de Palma de Mallorca.
Por ello si quieres visitarlo deberás dejar aparcado tu coche de alquiler en Mallorca,
y partir de las embarcaciones de la Colonia de Sant Jordi y de Porto
Petro. Pero, si lo que deseas es visitar el conjunto de islas desde tu
barco particular es necesaria la autorización de la Administración del
Parque.
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