La memoria visual es la relación que existe entre el proceso perceptivo, la codificación, el almacenamiento y la recuperación de las representaciones del procesamiento neuronal. Ella guarda nuestras experiencias visuales: objetos, lugares, animales o personas en una imagen mental.
La corteza visual es la encargada de recibir información de regiones subcorticales, como el cuerpo geniculado lateral. Sin embargo, la identidad del objeto y su ubicación son procesados en la región ventral (occipito-temporal) y dorsal (parietal) del cerebro. Y son, los lóbulos occipitales son los encargados de procesar los colores y formas.
La memoria visual o retención visual a largo plazo es crucial para un buen desarrollo intelectual y profesional. Por lo que hay que evitar aquellos factores evitables que pueden afectar a nuestra memoria visual, tales como:
- El sueño: refuerza y mejora la huella de la memoria. En un estudio reciente se demostró que la búsqueda visual en el descanso o el sueño son necesarios para aumentar la cantidad de asociaciones entre las configuraciones y los lugares de destino que se puede aprender en un día.
- El daño cerebral: un daño al cerebro provocará que la información se pierda o resulte inaccesible. Tal impedimento, se supone que se debe a la incorrecta interpretación de la información encontrada anteriormente como nueva.
- La edad: es un factor innevitable. Los estudios han demostrado que con el envejecimiento, en términos de memoria a corto plazo, tiene impacto en su rendimiento. Cuando hay un retraso, o cuando la tarea es compleja disminuye la memoria visual. A medida que envejecemos el rendimiento se deteriora en cuanto a configuraciones espaciales.
-El alcohol: produce un deterioro de las funciones de la corteza prefrontal, reduciendo la capacidad de memoria a largo plazo.
Con el término uveítis se denomina a la inflamación del tracto uveal, si bien en muchas ocasiones hay otras estructuras afectadas, como la retina, el nervio óptico o el vítreo, por lo que en sentido amplio es utilizado para describir cualquier tipo de inflamación intraocular. En la mayoría de los casos, las uveítis se desencadenan o al menos están mediadas por mecanismos inmunológicos.
En la actualidad existen tratamientos neurobiológicos para desórdenes o disfunciones, cuyo propósito es desarrollar, mejorar, e intensificar las capacidades visuales. Son
terapias visuales que tratan el problema de cada paciente de forma personalizada.