A sus 21 años, Amélie decide regresar a su tierra natal, Japón. De familia belga, a penas recuerda el idioma, así que decide impartir clases de francés a cambio de clases de japonés. Así es como conoce a Rinri, un torpe universitario demasiado respetuoso que no siente ni de lejos tanta fascinación por su propia cultura como lo hace ella.
Las clases acaban siendo algo más que estudio, pues va naciendo una bonita amistad (muy nipona, eso sí) que, sin buscarlo, va a más. Así, el lector será testigo de una peculiar relación repleta de costumbres japonesas y una protagonista única. Porque ella, Nothomb, es a la vez protagonista y narradora, no olvidemos que éste es otro de sus títulos autobiográficos (con licencias poéticas), el que va tras Metafísica de los tubos.
El libro gira en torno a Amélie y Rinri, pero no por ello se convierte en un libro romántico. Hay una historia de amor, sí, pero el libro va más allá de ella; hay pasión por la vida, reflexión y ese toque Nothomb que tanto me ha gustado (ahora sí, puedo decir más que nunca: menuda ella). Personalmente, he visto más deseo por parte de ella en ser una verdadera japonesa que en contarnos cómo se siente respecto a su compañero
Ni de Eva ni de Adán es lo mejor que he leído de la autora, por lo que no puedes dejar de tener este fantastico libro electronico.
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