La palabra "pelele” tiene varios significados, uno sin duda poco común es la utilizada para referirnos a la de ropa para bebés.
El "pelele” según la Real Academia Española es: "traje de punto de una pieza que se pone a los niños pequeños para dormir”. El pelele es una cómoda prenda generalmente de algodón, felpa o mezcla sintética que cubre desde el cuello hasta las muñecas y los pies (los hay que dejan los pies al aire).
Se ata mediante corchetes al frente o la espalda y también a la entrepierna para mayor comodidad en el cambio de pañal. Y los puños se fijan a la muñeca con goma. El pelele se lleva sobre una camiseta de algodón y sirve tanto para que el bebé pueda jugar como para dormir, a modo de pijama. En el exterior, se puede utilizar un pelele acolchado para abrigar al bebé o cubrirlo con un jersey de lana.
También, como ropa de bebé, nos da la tranquilidad a las madres de que es una pieza cómoda, holgada y que va a mantener abrigado al pequeño. Y que al ser una sola pieza no hay riesgos de que con los movimientos quede su piel al aire.
Si el niño ha comenzado a gatear, se aconseja usar refuerzos a la altura de las rodillas. Existen diferencias entre un pelele para un recién nacido y un pelele para un bebé que ya empieza a gatear o caminar. Estos últimos dispondrán de unos refuerzos tanto en las rodillas como en las plantas de los pies. Así mismo, no suelen abrocharse con botones, corchetes, cremallera y velcro.
Cualquier tienda de ropa de bebés ofrece peleles, con precios tan variados como modelos. No obstante, es importante valorar la calidad del tejido. Existen fabricantes que no solo buscan que sus prendas sean cómodas y confortables para los bebés. Sino que además, previenen a su bebé de la aparición de bacterias y hongos. Dichas ropas de bebés poseen en la superficie del tejido un componente bactericida y fungicida que se encuentra en el interior de la fibra y dura más de 200 lavados.
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