Tanto en la playa como en la piscina es mejor que los niños lleven el bañador puesto. En el césped y, sobre todo, en la arena, se pueden esconder algunas sorpresas desagradables, como colillas o basura. Por ello, es mejor que los niños se sienten, en la medida de lo posible, sobre la toalla, y con el bañador puesto, evitando así al máximo posibles infecciones en una parte tan sensible.
Existe gran variedad en "bañadores antiescape”, se trata de braguitas que se ajustan a la cintura y a las piernas, y que son impermeables, para asegurar la comodidad del pequeño. Los que ves en portada son de MADU.
También, si lo prefieres puedes optar por pañales de usar y tirar, o bañadores-pañales desechables, aunque salen muy caros si vas a la playa con frecuencia. Son como pañales, solo que no se hinchan al ponerse en contacto con el agua. Los más conocidos son los de Huggies, pero la mayoría de las marcas de pañales venden bañadores desechables. Por último, no debemos olvidar que lo más substancial en cualquier ropa de bebé como en su bañador debe ser la comodidad. Siempre debemos buscar bañadores que:
• Seque rápido. • Consiga al bebé moverse con libertad. • Sea fácil de poner y quitar.
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