Tanto en la playa como en la piscina es mejor que los niños lleven el bañador puesto. En el césped y, sobre todo, en la arena, se pueden esconder algunas sorpresas desagradables, como colillas o basura. Por ello, es mejor que los niños se sienten, en la medida de lo posible, sobre la toalla, y con el bañador puesto, evitando así al máximo posibles infecciones en una parte tan sensible.
Existe gran variedad en "bañadores antiescape”, se trata de braguitas que se ajustan a la cintura y a las piernas, y que son impermeables, para asegurar la comodidad del pequeño. Los que ves en portada son de MADU.