Situada a los pies de los Alpes y bañada por las aguas del Mediterráneo, la ciudad de Monte-Carlo es el paradigma del lujo en Europa, un lugar tan instalado en el imaginario colectivo que a menudo está más cerca del mito que de la realidad.
Monte Carlo es una ciudad preciosa donde puede ir de viaje este verano y visitar sus carísimas tiendas, sus casinos o su puerto deportivo, perpetuados para la eternidad por el cine, la televisión y las revistas de papel couché.
Monte-Carlo es una pequeña ciudad en la que habitan apenas 30.000 habitantes. Un hecho histórico explica su peculiaridad actual: con la fundación de la ciudad, en el siglo XIII, se concedieron tierras y se eximieron impuestos para atraer así a nuevos vecinos. Este rasgo de paraíso fiscal se mantiene en la actualidad. La Dinastía de los Grimaldi dirige el Principado desde hace más de 700 años, todo un record.
Otra ciudad donde podemos pasar las Vacaciones es Mónaco que es conocido principalmente por sus hoteles y casinos, considerados entre los más reputados y lujosos del mundo. El Casino de Monte Carlo lleno de glamour, el cual comienza por la etiqueta obligada para acceder a él, incluso a sus salas más mundanas, como las de tragaperras. El Palacio de los Grimaldi, situado en Monaco-Ville, el corazón de la ciudad, es de visita obligada, así como el Museo Oceanográfico, en pie desde 1910 y con un espectacular acuario que alberga a más de 4.000 especies distintas. Un paseo por el citado Monaco-Ville nos regalará unas vistas privilegiadas de la costa mediterránea, así como del curioso horizonte que conforman los rascacielos y yates monegascos.
Uno de los grandes méritos del Principado ha sido el de asociar su imagen a la de los grandes espectáculos deportivos del mundo, comenzando por la Fórmula 1, la cual disputa en las calles monegascas la prueba más anhelada y espectacular del calendario. El Master de Montercarlo de tenis es otro de esos hitos que atraen la atención del planeta, primera gran prueba de los torneos en tierra batida y antesala de Roland Garros.
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