¿Qué sucedería si hoy nos examináramos del examen de conducir que aprobamos después de hace años en la autoescuela? Pues según una encuesta realizada por la Confederación Nacional de Autoescuelas, Zurich Seguros y la Universidad de Valencia en el 2009, el 96,5% de los que actualmente tenemos el carnet de conducir suspenderíamos.
Pero es más, el estudio afirmaba que la mitad de este 96,5% no sería capaz de contestar ni a la mitad de las preguntas correctamente (algo verdaderamente vergonzoso).
Además, otro estudio también de la Confederación Nacional de Autoescuelas realizado en el 2010 afirma que los conductores españoles sólo conocen el significado del 50% de las señales de tráfico.
Por lo tanto, ¿Es útil sacarse el examen de conducir? ¿Estos datos demostrarían que el examen de conducir no sirve para nada? Desde luego pensar que el examen de conducir, es caer en el absurdo. El estudio teórico y su examen para comprobar que estos han sido asimilados es imprescindible y necesario antes de permitir que una persona se ponga al volante de un vehículo. Y desde luego es necesario, que ésta practique con un instructor de autoescuela los meses que sean necesarios antes de permitirle la libre circulación para no poner en peligro al resto de conductores y a los viandantes.
Sin embargo, lo que sabemos es que la memoria es selectiva y solo fija a largo plazo aquello lo que le es más útil y necesario para su día a día. Por ello es evidente que señales de tráfico que no ha utilizado, o maniobras que no ha tenido que realizar en años acaben olvidándose.
Así mismo, el ser humano es rutinario por naturaleza, es una ser de costumbres y a larga ello hace que preste menos atención al volante.
La solución no está en cambiar el sistema de aprobación del carnet de conducir, sino en que los conductores de forma periódica (cada 10-15 años) realizaran un curso de reeducación y sensibilización social. El cual les permitiría renovarse en las últimas novedades reglamentarias, refrescar su memoria en aspectos como señalización o maniobras e incentivar si atención y sensibilidad al volante.
Esto nos lleva a varias preguntas. Algunos afirman que este dato demuestra que el examen de conducir no sirve para nada. Yo no sería capaz de aprobar el examen de Física de primero de carrera, y sin embargo no creo que esto me quite capacidad para trabajar en ello. Ni tampoco pienso que haya sido una asignatura inútil.
Con lo cual, podemos considerarlo hasta razonable. Pero con dos pegas. La primera es que, en un problema que la herramienta más útil a largo plazo para reducir la mortalidad es la educación. No parece muy responsable entonces afirmar que "no sirve para nada”, estaríamos aceptando que mueran más de 2.000 personas al año.
Lo que sí es razonable es buscar métodos más efectivos de formación, y endurecerlos si es necesario. A nadie le gusta pasar las molestias para ganar en seguridad, pero si soportamos los controles de seguridad en otros temas que finalmente no matan a nadie, el acceso a la carretera no debería quedar en segundo plano.
Porque la historia ya nos la sabemos todos. "La gente no sabe conducir, pero yo sí”. ¿Todavía queda alguien que piense que vamos a aprender por las buenas?
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