Cuando vas a examinarte del teórico de conducir, los nervios son intensos. Pero, cuando vas a enfrentarte al examen práctico de conducir entonces los nervios no hay forma de controlarlos. ¿O si?
Debes tener en cuenta que el estado de nerviosismo es inevitable en un momento como en el que un "señor” que no conoces de nada va a decidir si eres apta o no para conducir. Los nervios siempre van a estar ahí, te tomes las tilas que te tomes. Sin embargo, estos se pueden llegar a controlar y a reducir considerablemente si sigues una serie de pausas.
En primer lugar, es muy importante que decidas examinarte solo y cuando tu profesor de
autoescuela determine que estás preparado/a, pues ello te va a dar seguridad en ti mismo. Así mismo, es evidente que cuantas más prácticas dobles hayas realizado mucho mejor te afrontarás al examen y podrás resolver con más rapidez cualquier adversidad.
Se exigente contigo mismo, y la semana previa hasta el día antes del examen repasa las maniobras más complicadas y aquellas que no te salen.
En segundo lugar, no tomes mucha cafeína el día que vayas a hacer el examen y come bien (no hagas ninguna tontería que te de un bajón de tensión). Además, se aconsejan ejercicios de relajación antes de examinarte. Parece una tontería, pero dejar la mente en blanco durante 5 minutos e inspirar y expirar profundamente a la vez te tranquilizará muchísimo.
En tercer lugar, una vez ya estés en el asiento del conductor y comience tu examen intenta escuchar atentamente las indicaciones del examinador. Si algo no te queda claro pídele, no sucede nada el suspenso no se consigue por preguntar sino por realizar mal lo que te ha pedido.
Pero, ¡ojo! Recuerda que tu examinador es alguien que no conoces por lo tanto háblale con respeto, lo justo y con distancia de modo que no podamos ofenderlo. Y también, permitiéndonos que al no estar en confianza conseguir que se limite a darnos indicaciones de manera precisa y directa.
En el momento que esté conduciendo, recuerda que lo que estás haciendo ya lo has hecho anteriormente, y que ya conoces las maniobras. En el caso, de que el examinador te pidiera algo con lo que no estás familiarizado, entonces escucha atentamente lo que te dice y limítate a hacerlo tal cual.
Y por último, se minucioso y aplica con exactitud todo lo que has aprendido. Por ejemplo, ajuste de los retrovisores y del asiento así como la colocación del cinturón de seguridad antes de arrancar el coche, o frenar con suavidad y con suficiente antelación.
Ya verás como apruebas el examen de conducir si estos consejos los sigues. Ten confianza en lo que haces y mantente positivo en todo momento. ¡Suerte!