Normalmente nos encontramos ante dos paradigmas para disponer de un
bien, y es comprarlo o alquilarlo. Bajo la primera fórmula, pagamos
íntegro su precio y lo podemos disfrutar en principio indefinidamente de
él. De la segunda forma, se paga solo por el tiempo de disfrute, de
acuerdo a unas condiciones previas.
La realidad, es que tradicionalmente España no es un país muy
alquilador, somos más de propiedad, por ejemplo somos más de comprar las
casas en vez de alquilarlas.
Pero no hemos venido a hablar del alquiler inmuebles, sino del
alquiler de vehículos.
En este sentido, está claro, fundamentalmente compramos, y los que
alquilan son una minoría. Sin embargo, con la crisis se está produciendo
poco a poco un cambio en la sociedad española, que ya no es tan reacia a
alquilar y ha ido comprendiendo las ventajas que el alquiler de coches
le puede ofrecer.
El paradigma clásico: coche en propiedad
Cuando nos compramos un coche además del precio del coche, tendremos que
pagar distintos impuestos: el de matriculación una vez, el del IVA una
vez, el de circulación todos los años, gastos de gestoría, el seguro
todos los años, la plaza de garaje, mantenimiento, elementos de
desgaste, averías, etc.
Desde un punto de vista económico comprar un coche es una opción muy
poco rentable a corto y medio plazo para un trabajador medio, pues
soportamos todos los costes y los de reparaciones, averías o choques… no
se pueden prever. Por lo que que a partir de que lo compras lo que te
cuesta al mes mantener el coche se puede decir que es una lotería.
¿Pero realmente necesitamos un coche en propiedad siempre? ¿Acaso lo
utilizamos todos los días? ¿Acaso utilizamos todas sus prestaciones a
diario? Por ejemplo, para dos viajes al año con el coche cargado, yendo
diariamente a trabajar, colegio y gimnasio… nos sobra coche el 99% del
año. ¿Por qué tener uno tan grande?
Son preguntas que merece la pena hacerse. Es muy cómodo tener un
mono-volumen de siete plazas por si un día llevas a los suegros, a los
amigos, o por si….pero, ¿y el resto del tiempo? ¿Es un vehículo adecuado
a nuestras necesidades habituales o está totalmente sobredimensionado?
Es el quid de la cuestión.
La alternativa del alquiler
Podríamos por ejemplo llegar a la conclusión de que para nuestra vida
diaria nos vale con un coche de tamaño compacto, 300 litros de maletero y
100 CV de potencia. Y para irnos de vacaciones y haciéndolo con
antelación, podemos llevarnos un coche más grande, potente o lujoso y a
buen precio.
Un fin de semana con un deportivo puede costar 300 euros, ¿pero mantener
ese coche todo el año es mucho más barato? Pues depende del uso que se
le de. Tenemos que ir cambiando nuestra mentalidad.
Lo que ahora parece utópico ya empieza a funcionar en Europa. ¿Te apuntas?