Normalmente nos encontramos ante dos paradigmas para disponer de un bien, y es comprarlo o alquilarlo. Bajo la primera fórmula, pagamos íntegro su precio y lo podemos disfrutar en principio indefinidamente de él. De la segunda forma, se paga solo por el tiempo de disfrute, de acuerdo a unas condiciones previas.
La realidad, es que tradicionalmente España no es un país muy alquilador, somos más de propiedad, por ejemplo somos más de comprar las casas en vez de alquilarlas.
Pero no hemos venido a hablar del alquiler inmuebles, sino del
alquiler de vehículos. En este sentido, está claro, fundamentalmente compramos, y los que alquilan son una minoría. Sin embargo, con la crisis se está produciendo poco a poco un cambio en la sociedad española, que ya no es tan reacia a alquilar y ha ido comprendiendo las ventajas que el alquiler de coches le puede ofrecer.